14/2/10

Dentofobia: cuando el miedo al dentista paraliza

“Hace muchos años que tengo problemas con el dentista. Cada vez que voy debo tomar un tranquilizante. Aún así estoy tensa todo el tiempo. No puedo relajarme aún cuando no tengo dolor. Es muy difícil para mí pensar sólo en sacar un turno”, detalla Susana Ledesma de 60 años. Como ella, miles de personas sufren a diario la difícil tarea de enfrentar a los expertos en bocas. Este miedo, que paraliza y que no siempre es racional, es más conocido como dentofobia. El problema más común de esta enfermedad se traduce en una mala salud bucal provocada por escasas visitas al dentista.

¿Qué es?

El miedo al dentista es uno de los más comunes en las personas. Se dice que es la tercera causa de fobias a escala mundial. Algo que se debe a malas experiencias en el sillón del especialista o a ideas infundadas e irracionales pero que terminan por provocar ansiedad y muchas veces ataques de pánico.

Hay quienes sufren incluso estos mismos ataques en el consultorio. Un ataque de pánico se caracteriza por sudoración, sensación de muerte inminente, palpitaciones, temblores y hasta una molesta sensación de falta de aire. Todas señales que hacen pensar que la vida peligra cuando en realidad esto no sucede.

Esta fobia dental es una de las más específicas. El Manual de Diagnóstico y Estadísticas de Desórdenes Mentales la define como un miedo marcado a la situación, una gran ansiedad que puede llegar a un ataque de pánico y a un intenso estrés.

La organización Dental Fear Central (Central del Miedo Dental) explica más. Ellos dividen a las personas entre aquellas que sufren ansiedad, miedo o fobia al dentista. La ansiedad, dicen, es algo común en las consultas dentales, en especial si se está por realizar un tratamiento nunca antes hecho. El miedo dental es el temor ante algo ya conocido. La diferencia con la fobia se basa en la intensidad de ese miedo.

Una persona, concluye Dental Fear Central, con fobia dental evitará a toda costa la consulta con el experto. Lo que tiene peores implicancias en su salud dental. En el caso de los niños este mismo miedo resulta aún más difícil de tratar.

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